En este artículo contamos cómo fue el proceso para la reconstrucción virtual de Fez la Nueva (Marruecos): de dónde salió la documentación, qué fue lo más difícil de modelar y qué papel jugó la arqueología virtual en dar vida a una ciudad que, en muchos de sus rincones, ya no existe tal y como fue concebida.
Una ciudad palatina con nombre propio
Fez la Nueva, oficialmente al-Madina al-Bayda, «la Ciudad Blanca», fue fundada en 1276 por la dinastía meriní como sede independiente del poder, separada de la Fez histórica y protegida por su propia muralla. Es una de las creaciones urbanas más significativas del Magreb medieval, y sin embargo ha recibido sorprendentemente poca investigación en profundidad.
Esa es precisamente la carencia que aborda el libro Al-Madina al-Bayda (La Ciudad Blanca). Historia, arquitectura y urbanismo de la capital meriní, de Iñigo Almela, publicado por la Editorial Universidad de Granada. Un estudio que combina fuentes escritas, documentación planimétrica y análisis urbano para reconstruir, sobre el papel, la historia de esta ciudad. Nuestro trabajo consistió en llevar esa reconstrucción del papel a un modelo tridimensional.

El trabajo de campo detrás de cada edificio
Antes de poder empezar a modelar, hubo al menos dos años de trabajo previo cons numerosos viajes de Iñigo Almela a Marruecos para documentar in situ cada edificio relevante de la ciudad, levantar su planimetría y registrar su estado real.
Este punto merece detenerse, porque es la base de todo lo demás: sin una documentación precisa y de primera mano, ninguna reconstrucción virtual puede ser rigurosa. Es la misma lógica que aplicamos en cada proyecto de arqueología virtual, la calidad del modelo 3D depende directamente de la calidad de la documentación previa, y en este caso contábamos con un material de partida excepcional: planos en 2D detallados fruto de años de investigación de campo.
Gracias a ese trabajo, nuestra tarea no consistió en dibujar ni interpretar libremente, sino en ceñirnos con fidelidad al modelo tridimensional que esa documentación permitía reconstruir.
El reto que no esperábamos: las viviendas, no los palacios
Cuando se piensa en modelar una ciudad histórica, lo primero que viene a la mente son sus grandes hitos: mezquitas, palacios, murallas. Y sin duda fueron un trabajo exigente. Pero, curiosamente, lo más complejo de todo el proyecto no fueron los edificios monumentales, sino las viviendas del entorno urbano.
A diferencia de los grandes edificios, más documentados, más singulares y con una lógica constructiva más definida, el tejido residencial de una ciudad medieval es irregular, denso y repetitivo a la vez, y modelarlo adaptando los tipos a la morfología urbana, exigió un ajuste y adaptación.

El proyecto se extendió durante seis meses de trabajo continuado, en los que fue necesario modelar sistemáticamente cada uno de los edificios documentados. No se trataba de recrear algunos hitos aislados, sino de reconstruir la trama urbana casi en su totalidad: una labor tan exhaustiva como extensa, en la que cada edificio añadía una pieza más al conjunto de la ciudad.
Arqueología virtual al servicio del patrimonio
Este proyecto resume bien lo que entendemos por arqueología virtual en Almenara Blanca: no se trata de hacer renders atractivos de un edificio aislado, sino de reconstruir con rigor espacios y ciudades que hoy han desaparecido o se han transformado, apoyándonos siempre en una documentación sólida como punto de partida.
Si tienes un proyecto de reconstrucción digital de patrimonio, puedes conocer más sobre cómo trabajamos en nuestra página de servicios.
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